Mitos del Tantra

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Más allá de las creencias

Constantemente me preguntan cosas sobre Tantra: si es una religión, si es sobre sexo, si se necesita pareja.
Y es que está rodeado de tantísimas creencias y pre-conceptos, algunos basados en leyendas urbanas y malas interpretaciones, lo que puede generar confusiones y expectativas destinadas a la frustración.

Porque más allá del mito de Sting y sus 7 horas de sexo tántrico, o del “sexo sin tocarse”, hay muchos otros que confunden y desinforman.

Los más comunes:

1. Es sobre sexo: el tantra es un camino espiritual que abarca todos los aspectos de la vida, la conciencia corporal, la energía, la emocionalidad y la conexión con uno mismo y con los demás a través del estado de presencia.
La sexualidad es un aspecto importante del tantra, así como de la vida, pero no es el punto central. Lo particular y significativo es que aquí no se niega ni reprime como en tantas religiones o culturas, sino que es visto como una vía posible para expandir la conciencia.

2. Es para parejas: el tantra se puede practicar individualmente, en pareja o de forma grupal, porque en definitiva es el modo en que elegís habitarte. De hecho, siempre recomiendo comenzar por uno mismo. Si no profundizás primero en tu propio mundo energético y emocional, desde dónde te vas a compartir con los demás?

3. Es sexo sin tocarse: el tantra proporciona un montón de recursos de conexión corporal, emocional, energético y erótico-sexual. Eso significa que de algún modo, nos invita a “ampliar el abanico” de prácticas a la hora de intimar. 
Así como el tantra no es sobre sexo, el sexo no es sobre penetración. En la sexualiudad tántrica, la penetración deja de ser el objetivo principal, para convertirse en una posibilidad entre tantas, en un cuerpo sensorial y energéticamente disponible.

4. Requiere de mucho tiempo disponible: el tantra invita a habitar el momento presente desde la plena conciencia. Y para eso, en este mundo que va tan rápido, se requiere de tiempo para que la energía circule y la conexión suceda.
Pero de ninguna manera es un requisito (sino estaríamos en el horno). De hecho, las microprácticas son grandes aliadas que nos ayudan a sostener la presencia en el cotidiano.

5. Es una religión o secta: el tantra es una cultura antigua amoral, eso significa que desde la mirada tántrica no hay bien, mal, ni juicio. Nadie va a decirte cómo tenés que vivir, sino más bien mostrarte otros caminos posibles que podrás elegir seguir cultivando o no.
Esto permite que tus prácticas y experiencias personales se integren y complementen tus ideales y creencias espirituales.

6. Es para personas extrovertidas: el tantra no requiere que seas de ningún modo en particular. Se trata de respetar tus propios límites y explorar tu cuerpo, energía y emoción sintiéndote a gusto y segurx mientras te descubrís y desplegás en el camino.

7. Te transforma de forma rápida y fácil: si te lo tomás de ese modo, el tantra puede ser un camino de desarrollo personal y espiritual que requiere tiempo, dedicación y práctica.
Esto puede ser desafiante en una cultura que invita a un ritmo frenético, ya que implica cuestionar patrones de pensamiento, creencias y comportamientos arraigados profundamente. No esperes resultados instantáneos (ni siquiera los busques), dale tiempo a tu proceso y un día casi sin darte cuenta, te verás viviendo en una frecuencia de coherencia interna antes impensada.

Ahora que ya tenés un panorama más claro, te invito a preguntarte si esta información te resuena y te dan ganas de profundizar.

Si es así, sos bienvenido a tomar sesiones conmigo. Conocé más sobre mis servicios aquí.

Con amor
Poly

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