De entender a sentir
Hay personas que dejaron de creer en los mensajes y creencias limitantes que recibieron sobre el sexo. Que entendieron y superaron intelectualmente la culpa religiosa, los mandatos familiares, la vergüenza y el juicio cultural.
Y sin embargo, llegan a sesión porque el cuerpo sigue respondiendo como si esos mensajes todavía estuvieran vigentes.
Su cuerpo sigue tensándose, frenando, escondiéndose. La ansiedad y la vergüenza continúan apareciendo en momentos íntimos, incluso cuando la mente sabe que no hay razón para eso.
Sé que esto genera frustración porque así es cómo funciona el cuerpo, más allá de todo entendimiento.
La culpa se instala en el sistema nervioso, no sólo en las creencias
Si creciste recibiendo mensajes de que el placer es sucio, malo, o algo de lo que no se habla, es probable que tu sistema nervioso lo haya registrado como información de supervivencia: “si lo evito, no me retan ni hay peligro”.
Y el sistema nervioso no actualiza sus datos sólo porque la mente cambie de idea. Necesita nuevas experiencias y registros que le demuestren desde el cuerpo que es seguro sentir placer.
La culpa sexual no es solamente una idea que cambiar, sino un patrón del sistema nervioso que se transforma con la vivencia, no sólo con entendimiento. Se trata de darle al cuerpo experiencias que posibiliten crear nuevas conexiones neuronales orientadas al placer.
Cómo se manifiesta en el cuerpo
• Tu cuerpo se tensa, especialmente en la pelvis, los muslos o el abdomen durante la intimidad.
• Necesitás estar “en otro lugar” mentalmente durante el sexo, te cuesta estar en el presente.
• Te cuesta recibir placer sin que aparezca la sensación de que “algo no está bien”.
• Sentís vergüenza después del sexo, aunque no haya pasado nada “malo”.
• Cuando esta sensación se vuelve más presente, evitás tener situaciones de intimidad aunque tengas deseo.
Lo que no funciona: querer auto-convencerse
Repetirte una y otra vez que el placer está bien no va a cambiar realmente la respuesta del cuerpo. Leer libros sobre bienestar sexual, tampoco. La comprensión intelectual es importante, pero sólo es el primer paso. El trabajo real pasa por reeducar el cuerpo.
Las experiencias que tu cuerpo necesita para actualizarse son físicas y vivencias: de co-regulación, contacto seguro, placer sin consecuencias negativas, y presencia sin juicio.
No necesariamente tienen que ser grandes experiencias. Generalmente en la sutileza, en la propia escucha y en la progresión hay verdadera transformación. Pero el cuerpo tiene que estar involucrado, no sólo la mente.
Cómo se realiza esta reprogramación
Una clave fundamental para crear nuevos registros corporales desde adentro, es el trabajo corporal somático.
Mis sesiones de Sexología Somática son un espacio en el que te guío en un camino de auto-aprendizaje y te contengo desde la seguridad, la ausencia de juicio y el acompañamiento consciente. Así es como cuerpo puede empezar a integrar lo que la mente ya sabe.
Para iniciar un camino en el que la culpa sexual y la vergüenza queden atrás, completá el formulario y agendamos una entrevista para confirmar si este abordaje es para vos.
Con amor
Poly



