¿A dónde fue el deseo? Frenos y aceleradores del placer

Indice de nota

El deseo no se apaga, se pone en pausa

Una de las consultas que más recibo en mi espacio de sexología tiene que ver con la pérdida de deseo.

«Al principio éramos un fuego, pero ahora… no tengo ganas. No sé qué me pasa, ¿perdimos la chispa? ¿se acabó el amor?

Si esto te suena, lo primero que quiero decirte es que no estás roto. Tu deseo no desapareció, sino que posiblemente esté funcionando bajo un modelo que quizás no conocés.

Más allá de los factores contextuales, culturales y sociales que pueden estar afectando tu deseo y respuesta sexual, hoy te quiero hablar sobre el Modelo de control dual para que entiendas mejor cómo funciona tu fuego, y cómo el Tantra puede ser una llave para encender esa chispa que creías perdida.

El modelo de control dual: aceleradores y frenos

Imaginate que tu respuesta sexual es como manejar un auto. Para que éste se mueva, necesitás por un lado darle al acelerador y por el otro (lo más importante), asegurarte de que el freno de mano no esté puesto.

La neurociencia, a través del Modelo de Control Dual, explica que nuestro cerebro tiene dos sistemas independientes:

  • El Sistema de Excitación Sexual (SES) – el acelerador: busca señales eróticamente estimulantes (una palabra, un beso, un olor, una fantasía).
  • El Sistema de Inhibición Sexual (SIS) – los frenos: está encargado de detectar peligros o distracciones. Si estás estresadx, si te preocupa la presencia de tus hijos (o mascotas), si hay conflictos sin resolver, o si te sentís insegurx con tu cuerpo, tus frenos van a estar activados.

Siendo así, apuesto a que estás poniendo el foco en el lugar equivocado. Porque muchas veces ante una crisis de deseo lo primero que hacemos es «pisar el acelerador» (comprar lencería, ver porno, probar cosas nuevas) sin darnos cuenta de que todavía tenemos el freno pisado a fondo. El auto no se va a mover ni aunque quieras, y lo más probable es que termines con el motor quemado (y frustrado).

El mito de la espontaneidad

Todos tenemos bastante instalada la imagen de las pelis en las que los enamorados se miran y se prenden fuego, se dan un par de besos y ya se están tocando, bailan y se van a la cama. Esto es el deseo espontáneo, y es bastante común al inicio de la relación, cuando las hormonas están alborotadas y la novedad mantiene el acelerador siempre listo.

Pero en las relaciones de larga duración, el deseo empieza a volverse reactivo (o responsivo). Esto significa que las ganas tal vez no estén tan presentes antes del encuentro, sino que van surgiendo durante el mismo.
Por eso, si esperás a sentir deseo para iniciar un acercamiento sexual, es posible que esperes eternamente. El deseo reactivo necesita un contexto de seguridad y estímulos adecuados para despertar. Es normal que uno de los integrantes de la pareja sienta más deseo espontáneo y el otro reactivo… es importante que se reconozcan y dialoguen para propiciar el encuentro.

¿Qué está activando tus frenos hoy?

En consulta veo que las lilitaciones más comunes no tienen que ver con la falta de amor, sino más bien con el ritmo de vida que llevamos:

  • El contexto familiar: la situación económica, los duelos, las discusiones no resueltas, todo se va a la cama con vos.
  • La carga mental: gestionar la casa, el trabajo y la familia mantiene al cerebro en modo «alerta», y eso es incompatible con el placer.
  • El sobreanálisis: si en lugar de sentir estás preocupado por lo que está pasando («¿y si no se me para?”, «¿se me verá el rollo en esta postura?», «¿estaré tardando mucho?», etc), tus frenos no tienen descanso.
  • La rutina: el cerebro ama la novedad, y cuando el sexo se vuelve demasiado predecible y repetitivo) el acelerador deja de reaccionar.

Consejos para acercarse y mantener el interés

Para reactivar tu vida íntima, necesitamos poner el foco tanto en levantar los frenos como en activar los aceleradores:

  1. Comunicación desde la vulnerabilidad: ser honesto con tu sentir y hablar de tus emociones y necesidades, sin reclamos. Por ejemplo, en lugar de decir “ya no me buscás, siempre estás con el celu” o “ya no te gusto”, probá con «me gustaría que nos hiciéramos un momento para nosotros sin pantallas, el tiempo de calidad me hace sentir conectado con vos».
  2. Micro-momentos para desear: pretender encender la llama después de días de desconexión es muy desafiante. Te propongo realizar pequeñas acciones que los mantengan conectados: unos mensajes durante el día, un detalle al llegar a casa, besos y abrazos fuera de contexto sexual… la afectividad corporal se cultiva y alimenta constantemente, no sólo en la cama.
  3. Crear un «espacio sagrado»: busquen que la habitación sea un refugio del caos cotidiano. Sin televisión, sin computadora, con luces tenues y cálidas. Que sea realmente un espacio para conectar y descansar.

El Tantra: el puente hacia una conexión profunda

Teniendo el panorama un poco más claro, el Tantra se presenta como una experiencia de conexión sumamente transformadora.
A través de estas prácticas, es posible disfrutar de un encuentro íntimo satisfactorio habitando todas sus fases, sin orientarse únicamente hacia la meta (la penetración o el orgasmo).

El Tantra naturalmente invita a quitar el foco de la exigencia y ponerlo en el momento presente y la conexión, ayudando a levantar frenos y apretar aceleradores.

  • Elimina la presión por rendimiento: al quitar los objetivos concretos de la ecuación, los frenos (por ejemplo el miedo a fallar o a no gustar) se relajan.
  • Foco en la presencia: a través de la respiración, la mirada y el contacto consciente, el cerebro pausa el modo «alerta» y se acerca al modo «relajación y placer».
  • Expande el mapa erógeno: todo el cuerpo se vuelve receptivo, no sólo los genitales, lo que hace que el acelerador sea vuelva más sensible a estímulos sutiles.

Un pequeño ejercicio para empezar hoy mismo: la mirada consciente

Si sienten que están desconectados, prueben esto: siéntense enfrentados, en silencio, y simplemente mírense a los ojos durante 5 minutos. Sin expectativas, prisas ni evasivas. Es probable que la respiración se sincronice, que aparezca alguna emoción o que incluso broten palabras no dichas. Puede que se sorprendan de cómo algo tan simple puede acercarlos y recordarles por qué se eligieron.

El camino hacia una sexualidad deseada

Entender tu deseo es el comienzo, pero aplicar estrategias para vivirlo plenamente es lo que realmente transforma la relación con tu cuerpo y tu pareja. El conocimiento ayuda, pero la posta está en lo que hacés con él.

Si quieren llevar su placer a un nivel profundamente espiritual y expansivo, quiero invitarles a regalarse un espacio diseñado especialmente para ustedes.

Mis Experiencias Exclusivas de Tantra para Parejas, son un contenedor seguro, guiado y profesional donde podrán:

  • Salir de la rutina y conectar profundamente.
  • Aprender técnicas de respiración y contacto consciente, incluyendo masaje genital.
  • Redescubrirse mutuamente desde una mirada de absoluta presencia y amor.

El deseo no está perdido, sólo está esperando el momento para despertar.

Con amor
Poly

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